Pensarnos en el mundo

(17/09/2006 - Pepe Laso R. - www.hoy.com.ec)

Le viene a la mente como una de esas melodías que se le pegan y le atormentan todo el día, un proverbio chino que había leído en alguna parte.

El proverbio decía algo así: “Qué podrá saber el pájaro de estío del invierno, si no ha salido de su estación…; qué sabrá la rana del mar, si no ha salido de su charca y qué sabrá el sabio de la vida, si no ha salido de su ciencia…”.

El se pregunta cómo y por qué, de pronto, súbitamente, le viene algo a la mente desde algún lugar.
Se ha puesto a pensar que quizá se siente sofocado por los discursos de la campaña electoral. Siente que todos tratan de remediar un pasado político cargado del peso de la culpa.

Como que necesita pensar su pequeño país en el mundo. Como que necesita que le hablen del mar o de un verano posible. Como que de pronto siente que es necesario salir de la pequeña charca, porque como ve televisión y tiene Internet se ha vuelto un navegante del ciberespacio, ha aprendido que el mundo es ancho y ajeno, cercano y distante, y que a veces extrañamente se siente vinculado y solidario con otros seres humanos y otros pueblos, que habitan a miles de kilómetros de su pequeña parroquia y a veces siente que habita unos territorios virtuales, más reales, que sus pequeñas geografías.

Él sabe desde hace mucho tiempo que el mundo ha cambiado, que estas transformaciones de los tiempos y los espacios han modificado el espesor de lo real, de las maneras de ver, de sentir, y que necesita elaborar con otros muchos, como parte de un pueblo, de una nación, de un mundo andino, de un planeta, una nueva cartografía que le permita orientarse también en eso que se ha dado en llamar hiperrealidad o mundo de los simulacros y las simulaciones.

Él cree y siempre ha creído que es necesario que debemos pensarnos como país en el mundo.
Y de pronto se encuentra que en esta semana entre la Academia de la Latinidad y la Universidad Andina se ha organizado una conferencia internaciona: Desarrollo e Interculturalidad: Diferencias e Imaginarios de la Nación en el Mundo Andino.

En 1972, él había leído uno de los primeros libros de Jean Baudrillard, Por una economía política del signo, y, desde entonces, ha ido leyendo cada uno de sus libros, pero nunca se imaginó que podría escuchar en Quito a uno de los sociólogos y filósofos que ha tratado de descifrar el mundo que vivimos y que ha escrito libros fundamentales, como Cultura o simulacro o la Transparencia del mal.

Tampoco me imaginaba que podría escuchar a Gianni Vattimo, el filósofo de la Sociedad Transparente, o a Cándido Méndez o Helio Jajuaribe… y a tantos otros.

Él se ha puesto a pensar que los temas que se anuncian, por ejemplo, la naturaleza de los renacimientos culturales y los movimientos sociales de los pueblos originarios… o los nuevos fenómenos y los viejos populismos históricos… los fundamentalismos, etc…

Una buena ocasión se dice para pensar su país en el mundo y para entender a la vez que si no salvamos el mundo no salvaremos nuestra pequeña parroquia.

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