Latinidad y mundialización
(2000 – Terminometro)
Reunión de los miembros de la Academia de la latinidad en la Maison de l'Amérique latine en París.
La Academia de la Latinidad, creada en Río de Janeiro en marzo del 2000, tiene como objetivo establecer "una autoridad moral independiente que refuerce la solidaridad entre los países y los pueblos de cultura latina y asegure la justa presencia de los aportes pasados y futuros de la latinidad en todos los campos de la civilización.
La Academia de la Latinidad desarrolla actividades culturales y científicas y favorece el intercambio con todas las culturas del mundo. Su directorio está compuesto por Federico Mayor (Presidente), Maurice Druon y Gianni Vattimo (Vicepresidentes), Candido Mendes (Secretario General), François Gros, Carlos Fuentes y Dan Haulica (Consejeros).
Sus miembros se reunieron en la Maison de l'Amérique Latine, en París, el pasado 12 de mayo, en presencia, entre otros, del escritor y filósofo francés Edgar Morin, del ex ministro de cultura y actual ministro de educación de Francia, Jack Lang, del ex presidente de Portugal Mario Soares, del secretario general de la Unión Latina, Geraldo Cavalcanti, y del escritor mexicano Carlos Fuentes. Las ponencias giraron en torno al papel que desempeña la latinidad en el contexto de la mundialización. La idea principal era demostrar, a través de la experiencia de cada orador, que en la latinidad se encuentran los elementos fundamentales de la memoria de la diversidad cultural de la humanidad y que ésta federa a todos los países latinos ante la homogeneización planetaria causada por una mundialización estrechamente vinculada a los procesos económicos.
Mario Soares insistió particularmente en el contrapeso que podría representar esta Academia ante el "pragmatismo" de los Estados Unidos. Evocó con agradecimiento la acción de la Unión Latina en favor de las lenguas latinas. Según él, la latinidad está traspasando las fronteras, con el fenómeno del auge del español en los Estados Unidos y del francés en Quebec. Geraldo Calvacanti, por su parte, designó a la lengua como un sistema de pensamiento en el que nunca hay que olvidar lo particular. Anunció la firma de un protocolo de cooperación entre la Academia y la Unión Latina. Claude Mollard, consejero de Jack Lang, evocó la posible creación de un fondo de archivos latinos, idea que propuso conjuntamente con Gabriel García Márquez. Se propuso también invitar a historiadores para reflexionar sobre los orígenes de la latinidad a partir de objetos que reflejen esa identidad, hacer circular colecciones de obras de arte, crear un conservatorio de artes étnicos y primarios, crear un museo imaginario mundial de los orígenes, etc.
Edgar Morin reiteró, a modo de conclusión, la dualidad de la latinidad, entre diversidad y unidad, la nueva fuerza de la lengua española en los Estados Unidos y el papel del portugués y del francés en Africa. El mestizaje iniciado en el Mediterráneo permanece presente y debe servir de inspiración a las actividades de la Academia, dinamizarla para aumentar su proyección, para "humanizar y fecundar la mundialización".